Sin embargo, siguiendo la frase de Mao Tse-Tzunga: "lo urgente generalmente atenta contra lo necesario", los militantes de la CEPA se habrían dado cuenta de que los recursos otorgados por el centro de estudiantes son exiguos para alcanzar la ansiada revolución.
De esta manera, y siguiendo las recomendaciones del Comité Central del PCR y de la Cámara de Supermercados Chinos (CASRECH), la agrupación se inclinaría por hacer pública su verdadera identidad hasta ahora opacada por su vocación antiimperialista. Cronistas de Hard-Bard pudieron comprobar que la legendaria sigla de batalla CEPA, no es más que la abreviación del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas, que agrupa a los productores argentinos de carne de aves. Bajo esta nueva ofensiva, la intención de CEPA ahora sería abastecer al emergente país asiático de las proteínas que el kirhnerismo le niega con la nefasta política de retenciones.
En http://www.aviculturaargentina.com.ar/, los lectores podrán comprobar la veracidad de la información recogida por este medio. Allí, la página web de la organización maoísta explica que “con una producción cercana a 1.000.000 de toneladas anuales, los procesadores argentinos, organizados bajo el sistema de integración vertical, método que permite una perfecta trazabilidad del producto, están agrupados en el CENTRO DE EMPRESAS PROCESADORAS AVÍCOLAS - CEPA, la cual se encarga, entre otras cosas, de la difusión, información, seguimiento y contacto de los pollos argentinos y sus derivados en el país y en el mundo”.
Ahora, gracias a Hard-Bard, todo es más claro en la política universitaria y por fin se entiende el apoyo del la agrupación a los reclamos rurales. Nada de intereses partidarios ni de pequeños productores en 4 x 4, la más pura y vil explotación capitalista del mercado avícola para sostener al comunismo chino.





